lunes, 30 de noviembre de 2015

In memorian...

A veces, resulta que, algunos lugares están ligados a ciertas personas. A mi me pasa a menudo...
Últimamente, cuando paso por cierto lugar, a mi mente me viene una persona maravillosa. Una amiga con la que compartí muchas y buenas sensaciones...

La conocí a finales de los 80 en el instituto...Era una mujer alegre, divertida y guapa. Siempre sonreía. Su visión de la vida era extraordinaria. Desde el principio conectábamos. Siempre estábamos juntos. Compartíamos secretos y risas por igual.

Su sonrisa eterna siempre me acompañaba...por que su reír era incomparable...Estar junto a ella era llenarse de vida...

Cuando llegó el momento de recorrer cada uno su camino, nos entristecimos, pero nunca dejamos que la tristeza pudiera con nosotros.
La última vez que la vi, después de casi 15 años, fue por fuera del hospital. Ella iba a terapia. Luchaba contra un maldito cáncer...

Hacía tiempo que yo lo sabía, y ahora me la encontraba allí, frente a mi. Pero lejos de lo que me cabía esperar, no me encontré con una mujer enferma, no. Me encontré con aquella chica de 17 años, que sonreía alegre y que me miraba como entonces...

Me acerqué a ella con una leve sonrisa en mis labios. Mi lucha era, entre la alegría infinita de volverla a ver después de tantos años y la tristeza que sentía por su enfermedad...

Ella corrió hacia a mi, y me abrazó fuertemente...luego con una sonrisa, me besó en ambas mejillas. Allí mismo me contó los detalles de su enfermedad. Pero no lo hizo de una manera pesimista. Todo lo contrario, lo hizo como una mujer luchadora, sabiendo que era una enfermedad dura, pero que iba a luchar por la vida...

La miré a los ojos, y vi en su mirada la esperanza...Su sonrisa me volvió a enamorar como ya lo hizo en el pasado. Aquel pasado en los que ambos, cogidos del brazo, charlábamos alegremente...

La despedida fue todo un himno a la esperanza...Entonces me sentí desconcertado...hoy lo comprendo todo.

Me abrazó fuertemente, me dio dos besos en ambas mejillas, y cogiendo fuertemente las dos manos, y sin dejar de sonreír, me dijo:


- Josemi, no te preocupes, estoy bien. Ánimo...- diciendo esto me apretó las manos con fuerza, dejando un calor especial sobre mi piel. 


Fue entonces cuando mi alma se llenó de vida y esperanza...fue entonces cuando me traspasó ese calor de la lucha...En vez de hacerla sentir mejor yo a ella, fue ella la que me transformó a mi...Fue entonces cuando sonreí...

Ya han pasado algunos años desde que ella se fue...Y no. No puedo estar triste...por que la sonriente italiana, que siempre veía las cosas con otro color, me transformó, y me hizo ver que la vida, con una sonrisa, vale la pena...

Así que, después de tanto pensarlo, he querido escribir este breve texto, en forma de homenaje a aquella chica que sonriendo luchó...

Mi italiana de eterna sonrisa...por ti y por todos aquellos que luchan contra el maldito cáncer...




Por que después de 25 años hay muchos motivos para brindar...por que seguimos estando ahí. Por que cada encuentro lo vivimos al máximo. Por que cada uno de nosotros tiene siempre una alegría que compartir. Por que por cada brindis nos unimos más. Por que después de 25 años seguimos siendo lo que somos...”mas que amigos”...

En estos años hemos vivido miles de experiencias. Muchas buenas...algunas menos buenas, otras,las menos, malas...y eso nos ha ayudado a crecer como personas, como hombres. Nuestros caminos se distanciaron alguna vez pero por suerte siempre nos volvimos a encontrar.

No cabe duda que el tiempo nos ha cambiado. Yo pienso que a mejor. Pero, sin embargo, en nuestro interior seguimos siendo los mismos. Tenemos una vida distinta a la de hace más de dos décadas, pero, sin embargo, siempre sentimos el deseo y la ilusión de volver a encontrarnos...

Motivos para brindar...siempre. Cada dia tenemos un motivo para hacerlo. Hoy quiero brindar por cada uno de nosotros...Brindo por nuestra amistad, por nuestras experiencias pasadas, por las presentes y por las futuras. Brindo por que cada instante lo vivamos al máximo...Y brindo por eso, tan bonito que tenemos...

Por ustedes, que después de 25 años, me han demostrado lo que es ser amigo de verdad...Hermanos de experiencias...Va por ustedes...


El extraño viaje

El extraño viaje...


Soplaba una ligera brisa fría. La estrellas de las noches reflejaban sus puntos de luz en la superficie del oscuro mar. 

La luna aún no había aparecido en el horizonte. Y yo me impacientaba. Serían las 12 de la noche de aquel  24 de junio .Allí estaba yo, en horas tan poco frequentes, en la Orilla de la playa, esperando a que por fin aparecieran los chicos de la pandilla. Estabamos celebrando la noche mágica de San Juan. Sólo que ese año habíamos elegido un lugar mas discreto, apartado de la marabunta de la gente.

El lugar estaba bien. Amplio y limpio. Con el mar casi mojándonos los pies. Ideal para celebrar una pequeña fiesta...y hacer una hoguera sin peligro.

 Los chicos , que habían ido a comprar unas cosas y a buscar a las chicas, me dejaron sólo, al cuidado de aquello...En principio agradecí la soledad pero poco a poco me impacientaba...(¡bien tardan! - me decía).

Allí seguía, yo sólo, con los pies metidos en el agua...La luna estaba empezando a aparecer en el cielo haciendo brillar la superficie del mar..La irrupción del satelite blanco hizo que el agua cobrara una lucidez extraña, diría que casi sobrenatural...Y entonces sucedió...

De repente, me ví envuelto en una especie de resplandor, era tal su intensidad que casi me cegaba. Un halo de luz me atravesó de inmediato...no supe ni pude reaccionar...Luego fue todo oscuridad...y silencio.

Cuando por fin pude abrir los ojos lo primero que divisé fue un cielo plagado de estrellas. Una cálida brisa rozó mi cara. Parecía estar en el mismo sitio, pero todo alrededor había cambiado. Intenté, como pude, incorporarme. Eché una ojeada a mi alrededor sorprendido...

- ¿donde estaba el mar?. ¿donde estaba la gente? ¿donde me encontraba?...

Perplejo, me senté en una especie de risco. Me sentía aturdido. ¿que había pasado? ¿que extraña luz me había envuelto? y sobre todo...¿que sitio tan extraño era aquel?...

De pronto, en la oscuridad de la noche, una imagen a lo lejos me puso en alerta...Me levante asombrado. Aquella imagen me sonaba. Alguna foto había visto de las dimensiones de aquella montaña. Sabía de su poder, pero tambien de su leyenda...

- Aquello es...- balbucee-...¿el popo...Popocatépetl...?

- ¡¡Imposible!!- me grité- El volcán Popocatépetl está en méxico...

No podía creer lo que me estaba pasando...La forma del volcán era inconfundible. Pero yo estaba en canarias...y en canarias el Teide era el que presidia la isla, y no era para nada parecido al legendario volcán mexicano.

Metí la mano en el bolsillo. Saqué la cartera, introduje mis dedos, y cogí una estampa que tenía guardada con la leyenda azteca del popocatépetl...llamado también Don Diego, por el pueblo mexicano.



Observé detenidamente el dibujo...lo orienté hacia donde distinguía el gran monte, y suspiré...

-Es el Popocatépetl y  a su lado   Iztaccíhuatl...- me dije sorprendido- ¡estoy en mexico!...pero ¿como?...



Es el  Popocatépetl y a su lado Iztaccíhuatl...-la leyenda azteca...Dios mio, estoy en mexico...¿pero como?Es el Popocatépetl y a su lado Iztaccíhuatl...-la leyenda azteca...Dios mio, estoy en mexico...¿pero como?


Sin podermelo creer volví a mirar alrededor. Todo estaba en silencio. La oscuridad inundaba el lugar.Aún así la sombra del Popocatépetl era imponente. Mi cabeza trataba de encontrar una respuesta a todo aquello. 
- ¿como puedo estar en mexico si hace apenas un minuto estaba en la playa de mi isla de tenerife? - Un mar de dudas cubría mi mente- y sin embargo estoy aquí. Sin duda eso que veo es el Popo y esto es mexico. ¿como he llegado aquí?
De repente me sentí solo. Me senté en el suelo y traté de buscar una explicación lógica, pero no la hallé.
Suspiré de nuevo, apoyando mi espalda a una roca. Miré de nuevo el dibujo. Era la ilustración de una hermosa leyenda azteca...

"Hace ya miles de años, cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo.
El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más apuestos guerreros de su pueblo.Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iztaccíhuatl. El padre accedió gustoso y prometió recibirlo con una gran celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la batalla.

El valiente guerrero aceptó, se preparó para partir y guardó en su corazón la promesa de que la princesa lo esperaría para consumar su amor.
Al poco tiempo, un rival de amores de Popocatépetl, celoso del amor de ambos se profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que su amado había muerto durante el combate.

Abatida por la tristeza y sin saber que todo era mentira, la princesa murió.

Tiempo después, Popocatépetl regresó victorioso a su pueblo, con la esperanza de ver a su amada. A su llegada, recibió la terrible noticia sobre el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl.

Entristecido con la noticia, vagó por las calles durante varios días y noches, hasta que decidió hacer algo para honrar su amor y que el recuerdo de la princesa permaneciera en la memoria de los pueblos.Mandó construir una gran tumba ante el Sol, amontonando 10 cerros para formar una enorme montaña.

Tomó entre sus brazos el cuerpo de su princesa, lo llevó a la cima y lo recostó inerte sobre la gran montaña. El joven guerrero le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló frente a su amada, para velar así, su sueño eterno.


Desde aquel entonces permanecen juntos, uno frente a otro. Con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos, convirtiéndose en dos enormes volcanes que seguirán así hasta el final del mundo. La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl se acuerda de su amada, su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa humo.   Por ello hasta hoy en día, el volcán Popocatépetl continúa arrojando fumarolas."



Al recordar aquella historia de amor no pude evitar emocionarme. Hermosa la historia de aquellos valientes guerreros. Posé mi mirada sobre las siluetas de  Popocatépetl (el gran guerrero) e Iztaccíhuatl (la bella princesa azteca), los dos volcanes eran impresionantes...parecían que ámbos volcanes daban vida a la leyenda...

Por un rato me quedé absorto observando los dos hermosos montes...sin darme cuenta en que poco a poco se dibujaba el amanecer...





Me quede absorto mirando las siluetas de Popocatépetl  e Iztaccíhuatl...sin darme cuenta de que amanecía...Me quede absorto mirando las siluetas de Popocatépetl e Iztaccíhuatl...sin darme cuenta de que amanecía...

Me puse en pie. Una sensación extraña me envolvía. Sentía una presencia. Notaba que alguien me estaba observando mas no veía a nadie. Miré a un lado, miré a otro pero parecía estar sólo en aquel lugar...
De repente sentí un murmullo...un susurro que parecía ininteligible, pero que iba a más...Me parecía escuchar mi nombre...
Sorprendido, miré a todos lados, pero seguía sin poder ver a nadie. 
La voz parecía femenina... suave, hermosa... con acento mexicano.. ¿Pero quien podía conocerme en aquella tierra lejana, que un dia habitaron los aztecas? ¿quien podría saber mi nombre en un lugar donde nunca había estado?
De pronto, aquella dulce voz, que surcaba el aire, la creí conocer. Su acento, su dulzura me era conocida...
Miré hacia atrás, y ví una mujer hermosa que se acercaba hacia mí...Era ella...Mi princesa azteca...aquella que en mis noches de juventud, se acercaba a mi en sueños, y que siempre prometía que alguna vez nos encontraríamos...
Allí estaba, frente a mi, con los brazos abiertos, y llamandome dulcemente...
- Aqui estoy mi mencey- susurró en un suspiro...
- aquí me tienes, mi princesa ...
Y nos fundimos en un abrazo eterno...
Yo no sabía como había llegado allí, pero ya no importaba...Sólo importaba que estábamos juntos para siempre, como aquel guerrero, y aquella princesa azteca, que presidian el amanecer...



Popocatépetl sosteniendo en brazos a su amada IztaccíhuatlPopocatépetl sosteniendo en brazos a su amada Iztaccíhuatl
AÑO 1991

Un chico de 19 años y un chica de 18, se encuentran sentados por fuera del viejo instituto de la Torrita, entonces llamado Villalba hervás. Era un atardecer de Abril. Charlaban tranquilamente sentados encima de unas cañerías, con la espalda apoyada a la pared. El ambiente aquella tarde era, como el de un instituto cualquiera, con estudiantes entrando y saliendo, y de aquí para allá...

Aún así, aquellos jóvenes amigos charlaban animadamente de sus cosas...mientras el sol calentaba la ladera del valle...

AÑO 2015

Un hombre de 42 años se encuentra sentado por fuera del antiguo instituto Villalba hervás. Hoy es el centro de usos múltiples de la torrita que acoge también al mercadillo municipal. Ya no existen las cañerías. Es un atardecer soleado de abril. El hombre está sentado apoyando su espalda en la pared, contemplando como el sol calentaba la ladera del valle...


Han pasado casi 25 años, y aún hoy, en el recuerdo, las sensaciones de aquel hombre siguen siendo intensas. La brisa soplaba levemente, mientras la claridad de la tarde, presagiaba un bonito atardecer.

Mucho habían cambiado las cosas en esos 25 años. Muchas experiencias las que se vivieron en ese tiempo, y sin embargo,allí estaba él, mirando hacia alguna parte...recordando aquella tarde de 1991.

"Aún no se conocían demasiado pero se dieron cuenta en seguida que conectaban. Aquella tarde habían quedado para charlar y conocerse. Poco podían imaginar entonces las experiencias que vivirían juntos. Hablaron de todo un poco...de si mismos, de sus familias, de sus sueños, de sus metas...En esos momentos ellos no lo sabían, pero se estaban enamorando..."

Una sensación extraña recorrió el alma del hombre de 2015...En aquel mismo lugar donde se encontraba, nació 25 años atrás,una amistad profunda, verdadera...

En aquel momento sintió como si el tiempo desapareciera...como si 1991 y 2015 de alguna manera se fusionaran...de pronto se vio sentado sobre las cañerías (que ya no existían) hablando con una chica(que no estaba ya allí) con la espalda apoyada en la pared...


Relato grupo infasu (1991-2015)..."las cosas de la vida"
       El tiempo pasa y seguimos aquí - comenté en una ocasión a una persona que me preguntó por que escribía sobre el pasado.

He de decir que respondí pausado, apurando un sorbo del café recién hecho, servido por una camarera excepcional.

     - El tiempo pasa y seguimos aquí. Del pasado hemos de aprender. Somos parte del tiempo. No podemos vivir pensando en el pasado, es cierto, pero no podemos ignorar aquellos buenos tiempos de juventud -le dije pidiendo la cuenta.

Hacia un frío Otoñal en la plaza del Kiosko de La Orotava a pesar de que el sol lucía con timidez. La gente paseaba con ritmo para calentarse del aire que corría desde el jardín victoria.

     - Mira esta foto - le indiqué a mi acompañante, extendiendo mi brazo para darle una fotografía a color. La observó y sonrió...

Es por esto sólo por esto...por verte sonreir...
     - Pero...¡si somos nosotros!- exclamó...

     - Te das cuenta - respondí con satisfacción - de que el tiempo pasa y seguimos aquí. En algo hemos cambiado, pero en esencia, somos nosotros mismos, con nuestras historias. Además viendo esta foto estás recordando aquel momento. Sonríes, por lo tanto te trae buenos recuerdos...

    - Ni te lo imaginas, Josemi...ni te lo imaginas - me soltó con emoción...

    - Es por esto que escribo sobre el pasado...sólo por esto...por verte sonreír.





   
Josemi 2015