In memorian...
A veces, resulta que, algunos lugares están ligados a ciertas personas. A mi me pasa a menudo...
Últimamente, cuando paso por cierto lugar, a mi mente me viene una persona maravillosa. Una amiga con la que compartí muchas y buenas sensaciones...
La conocí a finales de los 80 en el instituto...Era una mujer alegre, divertida y guapa. Siempre sonreía. Su visión de la vida era extraordinaria. Desde el principio conectábamos. Siempre estábamos juntos. Compartíamos secretos y risas por igual.
Su sonrisa eterna siempre me acompañaba...por que su reír era incomparable...Estar junto a ella era llenarse de vida...
Cuando llegó el momento de recorrer cada uno su camino, nos entristecimos, pero nunca dejamos que la tristeza pudiera con nosotros.
La última vez que la vi, después de casi 15 años, fue por fuera del hospital. Ella iba a terapia. Luchaba contra un maldito cáncer...
Hacía tiempo que yo lo sabía, y ahora me la encontraba allí, frente a mi. Pero lejos de lo que me cabía esperar, no me encontré con una mujer enferma, no. Me encontré con aquella chica de 17 años, que sonreía alegre y que me miraba como entonces...
Me acerqué a ella con una leve sonrisa en mis labios. Mi lucha era, entre la alegría infinita de volverla a ver después de tantos años y la tristeza que sentía por su enfermedad...
Ella corrió hacia a mi, y me abrazó fuertemente...luego con una sonrisa, me besó en ambas mejillas. Allí mismo me contó los detalles de su enfermedad. Pero no lo hizo de una manera pesimista. Todo lo contrario, lo hizo como una mujer luchadora, sabiendo que era una enfermedad dura, pero que iba a luchar por la vida...
La miré a los ojos, y vi en su mirada la esperanza...Su sonrisa me volvió a enamorar como ya lo hizo en el pasado. Aquel pasado en los que ambos, cogidos del brazo, charlábamos alegremente...
La despedida fue todo un himno a la esperanza...Entonces me sentí desconcertado...hoy lo comprendo todo.
Me abrazó fuertemente, me dio dos besos en ambas mejillas, y cogiendo fuertemente las dos manos, y sin dejar de sonreír, me dijo:
Fue entonces cuando mi alma se llenó de vida y esperanza...fue entonces cuando me traspasó ese calor de la lucha...En vez de hacerla sentir mejor yo a ella, fue ella la que me transformó a mi...Fue entonces cuando sonreí...
Ya han pasado algunos años desde que ella se fue...Y no. No puedo estar triste...por que la sonriente italiana, que siempre veía las cosas con otro color, me transformó, y me hizo ver que la vida, con una sonrisa, vale la pena...
Así que, después de tanto pensarlo, he querido escribir este breve texto, en forma de homenaje a aquella chica que sonriendo luchó...
Mi italiana de eterna sonrisa...por ti y por todos aquellos que luchan contra el maldito cáncer...
Su sonrisa eterna siempre me acompañaba...por que su reír era incomparable...Estar junto a ella era llenarse de vida...
Cuando llegó el momento de recorrer cada uno su camino, nos entristecimos, pero nunca dejamos que la tristeza pudiera con nosotros.
La última vez que la vi, después de casi 15 años, fue por fuera del hospital. Ella iba a terapia. Luchaba contra un maldito cáncer...
Hacía tiempo que yo lo sabía, y ahora me la encontraba allí, frente a mi. Pero lejos de lo que me cabía esperar, no me encontré con una mujer enferma, no. Me encontré con aquella chica de 17 años, que sonreía alegre y que me miraba como entonces...
Me acerqué a ella con una leve sonrisa en mis labios. Mi lucha era, entre la alegría infinita de volverla a ver después de tantos años y la tristeza que sentía por su enfermedad...
Ella corrió hacia a mi, y me abrazó fuertemente...luego con una sonrisa, me besó en ambas mejillas. Allí mismo me contó los detalles de su enfermedad. Pero no lo hizo de una manera pesimista. Todo lo contrario, lo hizo como una mujer luchadora, sabiendo que era una enfermedad dura, pero que iba a luchar por la vida...
La miré a los ojos, y vi en su mirada la esperanza...Su sonrisa me volvió a enamorar como ya lo hizo en el pasado. Aquel pasado en los que ambos, cogidos del brazo, charlábamos alegremente...
La despedida fue todo un himno a la esperanza...Entonces me sentí desconcertado...hoy lo comprendo todo.
Me abrazó fuertemente, me dio dos besos en ambas mejillas, y cogiendo fuertemente las dos manos, y sin dejar de sonreír, me dijo:
- Josemi, no te preocupes, estoy bien. Ánimo...- diciendo esto me apretó las manos con fuerza, dejando un calor especial sobre mi piel.
Fue entonces cuando mi alma se llenó de vida y esperanza...fue entonces cuando me traspasó ese calor de la lucha...En vez de hacerla sentir mejor yo a ella, fue ella la que me transformó a mi...Fue entonces cuando sonreí...
Ya han pasado algunos años desde que ella se fue...Y no. No puedo estar triste...por que la sonriente italiana, que siempre veía las cosas con otro color, me transformó, y me hizo ver que la vida, con una sonrisa, vale la pena...
Así que, después de tanto pensarlo, he querido escribir este breve texto, en forma de homenaje a aquella chica que sonriendo luchó...
Mi italiana de eterna sonrisa...por ti y por todos aquellos que luchan contra el maldito cáncer...









