martes, 1 de diciembre de 2015

El pequeño viaje en el tiempo

Hay veces, que uno caminando o paseando por lugares, en los que lo ha hecho toda la vida, tiene la sensación de viajar en el tiempo...Eso es precisamente lo que me ocurrió ayer...

rayo de luz y calor a tan frio día.

Yo iba con paso firme, y decidido a hacer el recado que tenía en mente...Cruzé la calle y entré en la plaza popularmente llamada del Kiosco. El olor a lluvia, la sensación de humedad hizo que mis pulmones se abrieran, y aminoré el paso. Iba sumido en mis pensamientos diarios, pero el ambiente de la plaza me hizo reaccionar de una manera extraña.

Mientras pisaba los charcos, levanté la cabeza, fijando mi mirada en todos los rincones de la plaza. Su kiosco, sus árboles, sus bancos...y el agua que formaba esos charcos en el enlosado del suelo. De pronto, y como si de un viaje al pasado se iniciara, mi mente retrocedió 20 años...Y me encontré con aquellos colegas de toda la vida, sentados en uno de los bancos, riendo y esperando a que estuvieramos todos para hacer no se qué. Ví a Guzman riendose a carjajada, por algo que le decía Jesus. Tambien ví a Guille con su largo y oscuro pelo, observando todo cuando sucedia. Ví a las chicas, lourdes, Tere, Bea, Helena, Belén...Cande y Marcos...Ví a Carlis haciendo de las suyas...Y luego a Ceci...Miriam...Raquel...Miriam...

Todo era tan real, tan vivo, que hasta el aire que llegaba a mis pulmones, parecía el de entonces. Quise arcercarme a mi gente. A aquellos amigos que me esperaban  para ir a no se que sitio...Tal vez al Bar Pedro, o al Nelly a jugar un billar...
Quise acercarme para reir con ellos...Incluso tuve la tentación de llamarlos a todos por su nombre...

Una brisa fría me tocó la cara...

-¡Perdón!, ¡disculpe! -escuché.-¿Va usted a leer el periodico?

Abrí  bien los ojos, y fue como si me despertaran de un sueño. Miré al caballero que educadamente me preguntaba, y con una sonrisa de satisfacción, le dí el diario. Me  Levanté de la silla, pagué el cortado, y empezé a caminar por el mojado enlosado de la plaza. Volví a sonreir, aspirando aquel aire orotavense.

- Lo mejor de todo esto es, querido Josemi - me dije- que hace 20 años ni me imaginaba que, esa amistad tan grande, siguiera siendo tan actual.

Miré al cielo, ya más despejado, y con aires de satisfacción pensé en mis amigos...Esos amigos, del pasado, presente y futuro que me han ayudado a ser como soy...

- Gracias - susurré -por todos estos años...












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