lunes, 14 de diciembre de 2015

pasajes de otro tiempo

Hay lugares que nos recuerdan aventuras pasadas. Hay incluso olores que nos recuerdan otros tiempos. Yo soy de aquellos que, sin querer, mis sentidos me trasladan a otros lugares, a otras vivencias ocurridas años atrás...es como si en mi se despertaran los mismos sentimientos que sentía entonces...

ón de sus calles, hay un trocito de historia que viví...un trocito de vida que experimenté. Al entrar, por ejemplo, en la plaza del Kiosko, y miro por a algunos de los bancos donde solíamos sentarnos hace 25 años, a mi mente vienen  risas, llantos, secretos, esperas interminables rayando la madrugada...Sus bancos de piedras nos vieron cimentar una amistad que sigue viva...

Cuando paso entro por la plaza del ayuntamiento, un sin fin de emociones me salpican. Y me siento feliz, pero al mismo tiempo angustiado. Esa Plaza a acogido momentos importantes en mi vida...muchos buenos, y uno malo. Allí, en esa plaza, conocí en unas fiestas, a un gran chica...y en esa misma plaza empezé a salir con otra gran mujer...y en esa misma plaza hice también la mayor de las estupideces...pero en fin...eso es la vida.

De una manera u otra, aquellos lugares en lo que hemos tenido grandes experiencias, parece que quedan impregnados por ellas. El recuerdo mantiene vivo cada acto de nuestra vida, y eso hace que, en determinados momentos vivamos o escribamos con ilusión y emoción determinadas vivencias.

Y que quieren que les diga, me llamarán nostágico, pesado, o vete tu a saber que, pero me gusta sentir que el recuerdo no se ha ido, y que aunque uno siga viviendo la vida tal como se nos ha planteado, puede disfrutar , como si de una pelicula antigua se tratara, de los pasajes de otro tiempo no tan lejano y que sin duda ya no volverán.

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